TYBSI: 20 años hasta la soberanía digital.
Cuando en 2006 montamos el primer servidor en una trastero de Zamora, nadie hablaba de soberanía digital. La nube era cosa de Google y Amazon, y parecía una bendición. Dos décadas después, hemos visto cómo esa bendición se convertía en dependencia: facturas opacas, fuga de datos, pérdida de control. Este artículo no es un catálogo de productos. Es una confesión de por qué, tras tantos años, hemos construido el CPD Muralla y lanzado TOWINIA como grito de resistencia.
2006–2010: los años del trastero
Empezamos ofreciendo hosting compartido a pequeñas empresas de Zamora y Salamanca. Los servidores eran torres reacondicionadas en un local sin climatización, con un grupo electrógeno portátil. Las caídas de luz en invierno eran habituales. Pero los clientes nos elegían porque el soporte era en español, porque respondíamos a las tres de la madrugada y porque los datos de sus facturas nunca salían de la provincia. Éramos pobres, pero dueños de nuestro destino.
Ya entonces, los grandes proveedores (1&1, Arsys) empezaban a ser adquiridos por fondos extranjeros. Nosotros seguimos con el trastero, creciendo a base de cajas de cartón y discos duros IDE.
2011–2015: la llegada de la nube y la primera herejía
Amazon Web Services aterrizó en Europa. Nos dijeron: “alquila servidores, olvídate del hardware”. Lo probamos para un proyecto no crítico. La factura se disparó, la latencia era variable y, sobre todo, tuvimos que aceptar una cláusula de ley aplicable en Luxemburgo. Nos dimos cuenta de que ya no éramos dueños de los datos de nuestros clientes. Volvimos a los servidores dedicados gestionados por nosotros. Fue una herejía tecnológica, pero clientes empezaron a llegar porque compartían nuestra desconfianza.
En 2014 constituimos TOWINIA como laboratorio de software soberano. Nadie entendía qué era eso. Nos llamaron frikis.
Primera lección
La jurisdicción es más importante que la geografía. Un servidor en Madrid pero bajo ley de Delaware no es soberano. Un servidor en Zamora bajo ley española, sí.
2016–2020: la consolidación y la gestación del CPD
Crecemos hasta tener 300 clientes activos. Alquilamos un espacio reducido en un edificio del casco histórico con mejor climatización. Instalamos el primer aire acondicionado de precisión. Pero ya nos quedamos pequeños. Empezamos a buscar un edificio propio. Puerta Nueva 22 tenía todo: muros de piedra, pozo medieval, acceso de fibra redundante. Era un edificio en ruinas, pero vimos el potencial geotérmico. Compramos la finca en 2018. La rehabilitación duró dos años, respetando la muralla romana que atraviesa el sótano.
Paralelamente, en TOWINIA empezamos a desarrollar los primeros agentes de IA para automatizar tareas empresariales, siempre con la premisa de que los datos no saldrían del CPD.
2021–2023: el CPD y la pandemia de la dependencia
El CPD Muralla se inaugura en junio de 2021, en plena ola de digitalización forzosa. Todos migran a la nube pública. Nosotros, al revés: ofrecemos alojamiento soberano, consciertos de housing, y los primeros servidores GPU para IA local. La respuesta es tibia. La mayoría de empresas no entienden el riesgo de la CLOUD Act ni valoran la soberanía. Pero unos pocos sí: despachos de abogados, clínicas privadas, asesorías, ayuntamientos pequeños. Con ellos crecemos.
En 2022, el TJUE dicta la sentencia Schrems II, dejando en el aire el Data Privacy Framework. La fuga de datos hacia EE.UU. es legalmente cuestionable. Algunos clientes empiezan a preocuparse. Nosotros seguimos construyendo.
2024–2026: NIS2, ENS y el despertar colectivo
La directiva NIS2 y el endurecimiento del Esquema Nacional de Seguridad obligan a empresas de sectores críticos a replantearse la nube pública. De repente, la soberanía no es un capricho, es un requisito legal. Llaman de diputaciones, hospitales, operadores energéticos. Nuestro agente de ciberseguridad GÁLVEZ y el asistente de informes Towin Box empiezan a desplegarse en Zamora, Valladolid, León y Madrid.
Las cuentas del CPD dejan de ser deficitarias. Contratamos a cinco ingenieros locales. El pozo medieval ya evacúa 40 kW térmicos con un gasto eléctrico ridículo. Tenemos reservas de energía para 72 h. Y lo más importante: ninguna ley extranjera puede tocar los datos que custodiamos.
20 años después
Hoy TYBSI alberga el único datacenter de la provincia diseñado desde el origen para la soberanía digital. No somos grandes, pero cada servidor, cada byte, cada backup está bajo jurisdicción española. Eso es nuestra razón de ser.
Lecciones de dos décadas para cualquier empresa
- La soberanía digital no es nostalgia. Es una ventaja competitiva en un mundo donde la CLOUD Act y el espionaje industrial son realidades.
- La nube pública no es más barata. A largo plazo, tener tu propio hardware o alquilarlo en un CPD soberano sale más rentable si valoras la seguridad y el control.
- La normativa (RGPD, NIS2, ENS) es tu aliada. Si cumples, puedes exigir a tus proveedores que demuestren lo mismo. La mayoría de hiperescalares no pueden firmar cláusulas de no cesión a terceros países.
- La geotermia, la fibra y el talento local existen en provincias. No necesitas un campus en Madrid para tener un datacenter de altas prestaciones.
Los próximos 20 años (lo que viene)
Estamos trabajando en:
- Gemelos digitales soberanos para infraestructuras críticas (agua, energía) usando IA on‑premise.
- Certificación ENS nivel alto para 2027, que ya es un estándar de facto en la administración pública española.
- Interconexión con otros CPD europeos soberanos (Portugal, Francia, Alemania) para ofrecer tolerancia a fallos sin salir de la UE.
- Formación en soberanía digital para pymes, con casos prácticos reales.
No seremos los más grandes, pero seremos los más fiables para quienes entienden que sus datos son el activo más valioso.
¿Quieres conocer el CPD Muralla?
Abrimos nuestras puertas para grupos reducidos de responsables de sistemas y seguridad. Contamos la historia y enseñamos la ingeniería. Escríbenos a visitas@tybsi.es con el asunto «Historia TYBSI».
Gracias a los clientes que confiaron en nosotros cuando nadie entendía qué era la soberanía digital. Gracias a los ingenieros que vieron el potencial de un pozo medieval. Gracias a Zamora por darnos el clima y la calma para trabajar. Y si estás leyendo esto y aún tienes tus datos en AWS, Azure o Google, no te juzgamos: nosotros también estuvimos allí. Pero te invitamos a probar la alternativa. Un mes de hosting soberano no te hará daño, y puede que te dé independencia para los próximos 20 años.